Se ha convertido en un tormento conseguir algunos medicamentos en las farmacias de la isla

El déficit de medicamentos en las farmacias cubanas sigue siendo una novela de nunca acabar y así lo volvió a denunciar la prensa estatal. Filas de personas necesitadas de comprar una pastilla para aliviar su dolor, o simplemente para adquirir el tratamiento de su dolencia crónica, se puede ver en muchos dispensarios del país desde altas horas de la madrugada cuando se riega la “bola” de que entraron medicamentos.

De acuerdo al diario Vanguardia, los cubanos siguen viviendo una verdadera pesadilla para conseguir cualquiera de los fármacos controlados y otros que son de uso cotidiano, como la Dipirona, cuya demanda nacional se estima en 1000 millones de tabletas anuales y la que en estos momentos pasa por una situación “traumática, agresiva y angustiante” para poderla encontrar en las farmacias.

Los ancianos son los que más están sufriendo esta insuficiencia de fármacos en Cuba desde que en junio del 2016 el Ministerio de Salud Pública de Cuba hiciera una declaración pública en los medios estatales informando que un importante número de los 761 fármacos aprobados para comercializarse en las farmacias estaban en falta más de 25 por ciento.

“Broncas, policías organizando las colas y cientos de personas congregadas en las cercanías de las farmacias es el día a día de miles de cubanos que tratan de conseguir lo que le recetó el doctor, pero muchas veces tras estar por horas en la fila cuando se llega al mostrador ya es tarde y el “buchito” de medicamentos que entraron la noche anterior ya es historia”, así de claro lo recoge el rotativo Venceremos de la provincia Guantánamo.

En algunos territorios han comenzado a implementar insólitas medidas: “Aquí solo podemos vender la mitad de lo que haya sido recetado, para “estirarlo”. Pero los pacientes no entienden qué beneficio puede haber seguir en hacer un tratamiento incompleto.

“La joven que despachaba me dijo que esa era la orientación. No pude aguantarme y comencé a discutir. Yo estaba en la cola desde las 2.30 de la madrugada bajo una lloviznilla fastidiosa para que me dijera eso. De momento sentí una fuerte punzada en el centro de la frente y articular las palabras se me hacían difícil… no podía ni coordinar las ideas. Solo sé que alguien me tuvo que sostener antes de caer al suelo. Terminé en el hospital, con la presión en 185 con 100. Dicen los médicos que aún no saben cómo no tuve otro accidente cerebrovascular”, fue uno de los testimonios que recogió el periódico Vanguardia entre la población de la provincia Villa Clara.

Lo que si no parece estar en déficit es la corrupción imperante en el país, pues la misma prensa también señala que los empleados de esas mismas farmacias son vistos habitualmente sacando medicamentos para “personas” que los esperan en la calle.

“Los que compran primero son los mismos de siempre, les permiten comprar con muchísimos tarjetones y uno se da cuenta de que las dependientes y la administradora ya los conocen”, denunciaron hace unos días unos lectores del diario cienfueguero 5 de Septiembre.

Filas interminables de caras serias y de murmullos ácidos se han convertido en el pan de cada día en el exterior de cada farmacia del país. Sin embargo la necesidad dicen que es la madre de las grandes oportunidades… Así también han llegado los que proponen fármacos traídos del exterior como si se tratara de una venta de botones: Diclofenaco, Ibuprofeno, Paracetamol, hipotensores de varios tipos, más rentables, incluso, que los expedidos por CUC en la farmacia internacional.

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