Sandro Castro, nieto de Fidel Castro también tiene una vida llena de lujos y es dueño de dos de los bares más conocidos de La Habana

Esta semana se volvieron virales las fotografías de Tony Castro, nieto del fallecido Fidel Castro e hijo de Antonio Castro, imágenes que llenaron de dudas e indignación a muchos por el nivel de vida que lleva y los lujos de los que disfruta sabiéndose que solamente es modelo. Muchos entonces se han dado a la tarea de buscar nuevas imágenes sobre el resto de la familia más cercana al ex gobernante y así localizaron a Sandro Castro, quien es también nieto de Fidel e hijo de Alexis Castro Soto De Valle.

Sandro es bastante conocido en La Habana por ser el dueño de dos de los bares de moda en la capital cubana y sin dudas de los más frecuentados por la farándula: el Fantaxy y Espacio. El primero de estos lugares, el Fantaxy, ubicado en la calle 7ma A y calle 70, en Miramar, es una de las discotecas de moda de la juventud y de los preferidos por los artistas de la isla. Este bar a estado lleno de polémicas pues se ha relacionado en incontables ocasiones con redes de prostitución de lujo y escándalos por el supuesto consumo de sustancias prohibidas en su interior.

Sin embargo sus puertas siguen abiertas y allí su flamante dueño tiene su espacio privado, donde recibe a los artistas que lo visitan. El precio del lugar y el derecho de admisión al sitio también son el centro de las críticas de muchos, quienes aseguran que para cruzar el umbral de la puerta la selección es rigurosa y solo pueden entrar por lo general los que van vestidos con las mejores marcas de ropa y las mujeres blancas más hermosas.

El joven nieto de Fidel también es dueño del Bar Espacios, un moderno bar de tapas y lounge chill-out situado en una gran casa unifamiliar justo al lado de la emblemática Quinta Avenida, en Playa.

Sandro tiene aires de empresario capitalista y ya cuenta con su propia compañía para la organización de eventos privados llamado Vivelo Party, la que se encarga de crear fiestas privadas en lujosas mansiones de la capital cubana.

Como el resto de la familia, también disfruta de sus viajes al exterior y hace una gala descarada de su parentesco con Fidel, pues en muchas de sus publicaciones llega incluso a llamarle la ‘familia real’.

En fin que la vida de lujos de estos jóvenes descendientes del apellido Castro parece ser completamente opuesta a lo que por años hemos escuchado en las palabras de Fidel, quien constantemente aseguraba que su vida no tenía opulencia ni placeres.

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