Expertos internacionales aseguran que las políticas de Donald Trump hacia Cuba han perjudicado los negocios privados que al Gobierno

Evadiendo las regulaciones establecidas por el actual presidente norteamericano Donald Trump, La Habana continúa recibiendo grandes flujos de dinero en el sector del turismo proveniente de los ciudadanos de Estados Unidos. A pesar de esto, son los propietarios del incipiente sector privado en la Isla quienes sufren en su mayoría por estas regulaciones, sobre todo los propietarios de casas de renta y restaurantes o paladares.

Cifras oficiales revelan que el pasado año el sector de los arrendadores privados mostró un índice ocupacional de apenas un 44%, en contrapartida con el aumento de la llegada de cruceros que aumentó en casi un 50%.

A pesar de que no se cuenta con cifras sobre el estado ocupacional de los visitantes en años anteriores, el economista cubano experto en turismo, José Luis Perello, asegura que en 2016 la cifra de ocupación de las viviendas de arrendatarios privados estuvo cercana al 90%, pero fueron disminuyendo en los dos años posteriores.

El aumento de los visitantes norteamericanos comenzó en 2015, luego de que los ex presidentes Barack Obama y Raúl Castro acortaran las relaciones entre ambos gobiernos, algo que propició que llegaran a la Isla más de 160.00 visitantes norteños.

Sin embargo es llamativo que el turismo de estancia en las casas privadas de renta (las personas que pernoctan en la Isla) ha disminuido un 9% en 2018, a lo que se suma una baja en la estadía media de los estadounidenses que en 2017 se quedaban un promedio de seis días en el país y ahora lo hacen solo tres.
Las políticas de Trump han reducido el turismo en la Isla y por lo tanto dañaron a los pequeños hostales, así como a otras empresas privadas relacionadas con el turismo, incluidos paladares y taxistas.
La política de deshielo de Obama, la cual a pesar de lo de levantar el bloqueo si flexibilizaba una serie de medidas sobre la Isla, trajo como consecuencia que la cifra de visitantes fuese en aumento cada años hasta alcanzar la cifra de los 4.7 millones en 2018.
Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se impusieron nuevamente una serie de regulaciones sobre los viajes a la Isla y se promulgaron una serie de nuevas medidas de sanciones económicas en contra de las empresas cubanas controladas por las Fuerzas Armadas.
Para el 2019, se espera que lleguen a la Isla unos 5 millones de visitantes a la Isla, aunque para el incipiente sector privado las condiciones parece que no sufrirán ninguna mejoría.

 

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